La soledad aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular

10 octubre 2016
La soledad de nuestros mayores

Combatir la soledad y el aislamiento social puede tener un papel muy importante en la prevención del ictus y la cardiopatía isquémica, dos de las principales causas de morbilidad en los países ricos.

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Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de York en Heslington (Reino Unido) alerta que la soledad y el aislamiento social incrementan en hasta un 30 por ciento el riesgo de padecer una cardiopatía isquémica o un ictus.

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en todo el planeta. De hecho,  en 2012 fueron responsables de cerca de 17,5 millones de decesos en todo el mundo. Una cifra que, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), representa casi una tercera parte de todos los fallecimientos acaecidos ese año a nivel global.

En este contexto, deben destacarse sobre todo el ictus y la cardiopatía isquémica, primeras causas de enfermedad y muerte en el mundo occidental.

Según los autores del estudio, las deficiencias en las relaciones sociales se asocian con un incremento del riesgo de desarrollo de la cardiopatía isquémica y el ictus. Así, combatir la soledad y el aislamiento social puede tener un papel muy importante en la prevención de dos de las principales causas de morbilidad en los países ricos.

De manera paralela, distintos estudios han demostrado que la soledad se asocia con unas mayores cifras de presión arterial, con alteraciones del sistema inmune y con un mayor riesgo de muerte prematura. Unos estudios, sin embargo, en los que no se había evaluado la relación de la soledad con el ictus y la cardiopatía isquémica, razón por la que los autores analizaron los datos de todas aquellas investigaciones publicadas al respecto.

Concretamente, la nueva revisión contempló el análisis de los resultados de un total de 23 estudios llevados a cabo con la participación de más de 181.000 adultos entre los que se registraron 3.002 accidentes cerebrovasculares o ictus y 4.628 eventos asociados a la cardiopatía isquémica, entre otros, infartos de miocardio, anginas de pecho y episodios de muerte súbita.

Los resultados mostraron que el aislamiento social y la soledad se asocian con un aumento de un 29 por ciento del riesgo de padecer un infarto o una angina de pecho, incremento que en el caso del ictus se establece en el 32 por ciento. Por tanto, como recuerdan los autores, la magnitud del efecto de la soledad y el aislamiento social es comparable al de otros factores de riesgo psicosocial ya reconocidos, caso de la ansiedad o del estrés laboral.

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